lunes, 12 de octubre de 2015

Reconociéndome, aqui me tienes.


Busco en el colorido de este horizonte "rojizo" las energías que dominan las reacciones de mi cuerpo.
 Busco en el agua que fluye las ligaciones inevitables con mi elemento gobernante, agua pura que revive y palía las sedes de este ser de piel, carne y huesos. 
Busco en la selva salvaje las raíces de mi té predilecto, el que drena mis venas de impurezas. 
Busco en lo cálido del Sol, como la Ninfa Clitia, recibiendo luz del astro mayor para darme el brillo de mi ser satelital, pues Yo soy la luna que hace al Sol brillar y brillo por medio de Él. 
Mis cabellos vuelan al viento y siento las energías de mi cuerpo estremecerse con todo lo que conspira a  mi favor y contra. 

 


Clitia, la mujer que llevo dentro.








 En la Mitología griega existe una ninfa acuática llamada Clitia, hija del dios Océano y de la diosa del mar Tetis (titánide). Clitia se enamoró de Apolo, lo observaba diariamente desde que éste salía de su palacio por las mañanas hasta que llegaba al oeste por las tardes. Cuenta la leyenda, que Clitia se transformó en girasol, para aun hasta hoy no olvidar el objeto de su amor y sigue al sol en su recorrido diario.

Cada cultura tiene su forma de darle importancia y significado a esta flor tan hermosa y energética. Los Girasoles son las flores más "felices", sus significados son la lealtad y la longevidad, son únicos en su capacidad para proporcionar energía de vibración, como un espejo del sol, proporcionando calor y su luz, invocando sentimientos de calidez, confort y felicidad.

Para Feng Shui, así como las propiedades del sol, el girasol es la integridad y la fuerza que tenemos dentro de nosotros y que queremos transmitir a los demás. Puesto que sigue el movimiento del sol, el girasol simboliza la longevidad y la lealtad, la transmisión de energía positiva a todos los que están a tu alrededor.